Sigue lo mismo: GCI y la rubita del Quibu River Club; la rubita
peligrosa, mentirosa y riquita. Sí, la misma de TTT, de La Habana para un Infante Difunto, Cuerpos Divinos, y ahora… ahora, La ninfa inconstante. Ay! El placer de lo simple: la jevita que
conoces, le metes un numerito literario, ella se hace la bobalicona y zas!, a
la cama. Qué rico! Al carajo la morosidad católico-burguesa! Así fue su
literatura, una venturosa medicinita que se adquiere en la botica Sarrá.
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