miércoles, 24 de octubre de 2018

Fastidio y deber


Incomoda ocuparse de estos asuntos menores forzados al primer plano por el odio y el rencor. Atenazados como están, los odiadores, por la amargura de su derrota irredimible —no por derrota, quizás el más común destino humano, a point of no return, sino porque se obstinan en hacer de ella blasón, festinado, de todas sus frustraciones, confirmación de todas sus equivocaciones, perversión de todas sus obsesiones. Oportunistas de toda ralea, a la caza de cuanto les parezca que pueda justificar sus fines por cualquier medio, se empeñan en mostrar un video artesanal de apenas minuto y medio como último y definitivo alegato contra la presunta violencia policial en Cuba que, visto bien y analizado mejor, pudiera ser, como tiro salido por la culata, si no un homenaje a las fuerzas del orden en Cuba, sí evidencia de que la tal violencia es apenas una serie torpe y aleatoria de escaramuzas sin peores consecuencias, en las que, por momentos, la misma policía parece ser la víctima. [De haber ocurrido esto en cualquier ciudad de los Estados Unidos, esos ciudadanos, tanto los que parecen ser el centro del conflicto como quien graba la escena, podrían estar muertos: a los agentes de policía de por acá no les tiembla el pulso de cowboy a la hora de disparar, ellos mismos parecen sacados de una película de ciencia ficción, con toda esa parafernalia que exhiben y los brazos cubiertos de tatuajes, cuando se sienten no ya agredidos, sino tan solo desafiados en su soberbia autoridad, máxima  e indiscutible, de ejecutores —nunca mejor empleado el sustantivo— de la ley.]

Molesta ocuparse de estos asuntos infames que sólo consiguen menos, mucho menos, que esos (in)famous fifteen minutes of fame—unos likes, algunos shares, otros tantos thumb ups, quizás en el orden de los miles, de esos "miles digitales" que cuentan tanto en el entramado emocional de esos que, tan faltos de afecto como abundantes en efectos especiales, se dedican a convertir en viral—incomoda y molesta usar ese lenguaje de barricada virtual que trasunta tanta simpleza como cobardía— cualquier cosa que les parezca que puede desnudar al régimen, incluso ese video casero sin otras pretensiones que mostrar lo aguerrido que son esos documentalistas en que se han convertido todos los que portan una tecnología apta para digitalizar la realidad y después "subirla" a cualquiera de esas plataformas virtuales en las que parecen que hoy viven, se mueven se soban unos a otros el necesitado ego tantos exiliados de la verdad. El arte como patrimonio de todos—tal parece que las consignas de ayer mudaron en estos eslóganes de hoy. En el arte democrático, lo estético no cuenta y cualquier escrúpulo ético sobra.

Irrita ocuparse de estas manipulaciones groseras, captadas y transmitidas con una tecnología que, en su aparente neutralidad, coarta la posibilidad misma (por no hablar ya de la voluntad) de captar la complejidad de los procesos sociales, y que, en vez de ello, alimenta la mistificación de la realidad, engordando las cuentas, nada virtuales, de los genios (de humo), amancebados en valles californianos y edificios corporativos, entre si y para si, rodeados de  chips y devices como en la antigüedad, de botín, los bárbaros. 

A la máxima leninista sobre la testarudez de los hechos habría que añadir la innegable verosimilitud de las imágenes, su valor ante el desgaste del lenguaje oral y escrito, ese everyday speech desprovisto de significado, amplificado por el torrente mediático que adormece no sólo las conciencias, sino los cuerpos, haciéndolos tan imprecisos como etéreos. Los hechos que narra el video de marras: unos policías detienen a alguien, el documentalista graba lo que llama agresión a los ciudadanos de Jatibonico y se burla de uno de ellos, míralo, con la lágrima —parece referirse a un tatuaje—, mientras pide a otros agentes que hablen y que lo golpeen mientras graba para su privada posteridad el incidente; la toma acaba en un forcejeo. Informes posteriores indican que el hacedor del video "quedó detenido" cuando "se disponía a denunciar a los policías", de lo que se colige que no fue arrestado en el momento del incidente.

Al margen de las arbitrariedades de unos y las estupideces de otros, el incidente en cuestión habría pasado desapercibido para cualquier medio de prensa que no sea uno de los tantos timbiriches desinformativos que han proliferado en los últimos años en los nuevos campamentos de entrenamiento, las nuevas ciénagas, los nuevos Everglades, reales y virtuales, de la siempre patética, ridícula, vulgar, bufa contrarrevolución cubana—pues no sería rentable para la credibilidad de esos otros medios (incluidos aquellos que tienen como política tergiversar sistemática, enconadamente la realidad cubana, como El País, de España, vanguardia de la desidia y la desinformación cuando se trata de Cuba[i]) presentar como noticia lo que no pasaría de incidente menor y rutinario en cualquier municipalidad o barriada de cualquier ciudad del mundo desarrollado o no. Pero sucedió en Cuba, y ello atiza la imaginación cómplice de quienes no pueden soportar que exista, con derecho propio, un lugar en este mundo en que el mercado sea subalterno y no soberano, de quienes, sin saberlo, se apenan de su propio raquitismo, de su endeblez. Sucedió en Cuba y eso es suficiente para que la "civilización" se sienta amenazada en sus cimientos, una "excusa" más para mostrarnos cuán equivocados están los otros, cuán dichosos somos de vivir en una democracia.

Incomoda, molesta, irrita ocuparse de estas cosas que, de tan insignificantes, se desvanecen en el aire antes siquiera de alcanzar un mínimo de solidez, pero que les llenan los bolsillos a algunos y los embarga con esa felicidad barata que, de tan fugaz e insostenible, apenas justifica el esfuerzo.

Pero hay cosas que son de justicia y decencia elemental, y aun cuando se quiera estar lo más lejos posible del lodazal, la penosa fabricación de los hechos no deja otra alternativa que hacer aquello que alguna vez nos molestó que se nos impusiera, pero que hoy nos imponemos nosotros mismos hacer: salirle al paso, con el pie izquierdo.



[i]Quien lo dude, que tenga la cortesía de leer Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, de Salim Lamrani, y de disputar las verdades documentadas en ese libro. 

jueves, 11 de octubre de 2018

A ambos lados del dolor: soliloquios paralelos

Wed, Jul 4 [2018], 4:54 AM

C: La salud de mi madre se ha venido deteriorando rápidamente. Lo de la operación ya había sido descartado hace tiempo, y ahora ya es tarde. Prácticamente no tendré tiempo salvo para estar con mi madre... Salgo hoy a las once de la mañana.

Presagios que apuras afuera, que no concibes, que nunca estuvieron ni en tus cálculos más realistas... Ver, ahí, el cuerpo que alguna vez fue joven y sano, que se apuraba en las tareas y descansaba en el portal, el balcón, el muro, el quicio de la puerta. Presagios en forma de imágenes y visiones, que esquivan las palabras, porque las palabras duelen por demasiado trasparentes... Hay trasparencias que desesperan por lo que cifran de vacío. Te haces fuerte, porque en ti está la sobrevivencia de la especie que alguna vez fueron ustedes, cuando todo parecía tan lozano y eterno como la vida misma, como la esperanza que sientes los sábados en la mañana de los ayeres. Solo, te sabes cada vez más solo, y te adelantas, en la de hoy, a la soledad, aun mayor, de mañana.

Thu, Jul 5, 9:09 PM

H: De vuelta en casa. ¿Cómo sigue la vieja?
C: ... Nada bien...

Sat, Jul 7, 8:10 AM

C: La vieja algo aliviada por el nuevo calmante...

8:16 PM

C: ...demasiado enredado con mi madre y agotado. La situación es delicada.

Aquellos presagios de ayer... vienen y van, te hacen más viejo y te dejan más solo. Sientes todo el peso del mundo en las noches de vigilia... vanitaspeccata mundi. Conversaciones que no hacen otra cosa que llevarte a ansiar estar más solo, con tus recuerdos, los de ella, los de ustedes y los de los demás. Memorias que pasan como fotogramas —a veinticuatro por horas, en cámara lenta, y te detienes en cada una de ellas, un rato, el necesario para que, en la fijeza de tu mirada, se muevan, retrocedan, se reclinen, bajen la cabeza, conversen, porque, aunque hay silencio, el mundo que evocas no es silente.

Sat, Jul 7, 9:31 PM

H: Sé lo complicado emocionalmente que estás.
C: La fatiga es también física de tanto hablar y hablar y hablar, por gusto.

¿Qué sabes tú de la tristeza de esta pérdida (para él, para ti, para todos)? El otro espera una palabra, un gesto, o no espera nada, ni palabra ni gesto, sino silencio que no es apartamiento, que es acompañamiento de sí mismo contralas frases de ocasión, repetidas hasta la fatiga, de los otros, que no querría escuchar más, o, en su lugar, la conversación, breve, puntual, que omita la exageración, en el dolientey el que se con-duele,si es que eso fuera posible —con-dolerse, estar con y en el dolor del otro y, además, creíble... Estar presente sin que esa presencia se delate a sí misma como fuera de sí, para síen vez de para el otro

Mon, Jul 9, 7:59 AM

H: ¿Cómo pasaron la noche?
C: "Estable" dentro de un cuadro sumamente crítico. Un par de doctoras del turno de la noche como salidas de un filme de horror; a una de ellas no puedo dejar de pensar en denunciarla, demasiada la traza de asesina. No, no es una broma, y ¿cómo voy a estar para bromas yo en este momento?

¿Qué podría ser "cómico" en esta hora? ¿Es la alegría una risa incesante? Esa mueca más de dolor que de gozo. De dolor, porque se está incómodo incluso con uno mismo. Aquíno hay nada cómico. Pienso en los hospitales de campaña en que enfermeras y monjas por igual se entregan a aliviar el dolor de las heridas absurdas e innecesarias de las guerras. Pienso en los médicos que renuncian a la comodidad del consultorio en una barriada elegante y tranquila por la incomodidad y la inseguridad de lugares remotos, donde hombres y mujeres nunca han visto a un doctor. En las instituciones de cuidados de la salud del primer mundo sólo los premium insured peoplereciben un trato deferencial, porque "producen dinero", los otros tienen un acceso "democrático" a esos "cuidados de salud": a cada cual según su póliza de seguro.

Tue, Jul 10, 11:52 AM

H: ¿Cómo está la cosa?
C: Noche absolutamente tranquila... Duerme y abre los ojos si se le habla al oído... nos hemos asegurado de que cualquiera que sea el desenlace, lo vivamos en paz.
H: En cualquier cosa que pueda ayudar... Si necesitas que me quede para que puedas salir a asearte o lo que sea, me lo dices.
C: Gracias... Hasta ahora mi hermano y yo hemos sabidoturnarnos.

En esos momentos en que el dolor, la incomodidad de estar viviendo lo que sabemos,pero hacemos a un lado, lo que se ansía es la paz... Pienso en las monjas consagradas al cuidado de los enfermos, de los ancianos, de los que están en situación terminal—como si no estuviéramos todos en situación terminalesdesde el mismo comienzo—, pienso en ellas y pienso que lo que las sostiene es la paz que encuentran en estar cerca de la verdad. La paz que no es la ausencia de dolor, sino la asunción de la verdad, esa verdad, la que sabemos todos, sin angustia ni miedo: no la paz del mundo, sino la paz de la verdad. En la verdad.

Wed, Jul 11, 9:26 AM

C: ... Ha sido un día muy duro en todos los sentidos... No he parado de responder llamadas que, en realidad, en su mayoría, me ponen de mal humor.
H: ... Solo estaba preocupado
C: ... La mayoría llama o se interesa para quedar bien con su buena conciencia, y yo me debo ahora a mi madre... Aquí estamos luchando contra dos hidras: dos cánceres (el de mi madre, los de mi madre) y los del sistema.
H: Por momentos hubiera querido encontrar personas como tú, en lugar de otras que se abrazaban a la fe esperando un milagro: seguir aquí.

La religión instrumental, la fe como bálsamo... Lo único que Jesús enseñó a pedir fue pan, el pan nuestro de cada día... Lo demás fue alabanza y perdón, el Reino y la vida eterna, si es que esas cosas
pudieran alcanzarse por separado. Todos piden, pídele que te dará... salud, prosperidad, larga vida. Si es verdad que aman tanto a Dios, ¿por qué quieren vivir tanto? ¿Por qué no deseanver Su rostro? Lo que impide creer, lo que verdaderamente ha hecho increíblela fe no es el pecado de los creyentes, es la falacia de pedir otra cosa que no sea pan para todos —danos hoy nuestropan de cada día, a todos, a nosotros. ¿Quién puede creer si los guardianes (y garantes)de la fe no son testigos de nada, sino de la tradición secular de imponerles a los otros cargas que ellos no asumen? El Reino no es de este mundo.

Sat, Jul 14, 9:56 AM

C: Mi madre habla de nuevo, vuelve a ser ella, pero sigue medio desorientada o, a ratos, totalmente. Hasta me hizo reír ayer. Ahora mismo el enemigo principal es el hospital, con su exasperante ineficiencia y su crueldad. Te das cuenta de que el objetivo es hacer dinero, no salvar vidas.
H: Esa es, más o menos, la historia de los servicios de salud por acá. Espero que haya instituciones y personas que escapen a esa generalización.
C: Estamos en la fase más peligrosa: mejora relativa del paciente, que es cada vez más dejado de lado y hasta abandonado por el hospital, y fatiga física y mental de los familiares.

El cansancio tiene muchos detractores, entre ellos santos y doctores... A casi todos les parece que el cansancio es un síntoma que sanar, una evidencia de un desajuste físico o mental. Sacerdotes o psicólogos te recetan toneladas de prescripcionespara evitar que el cansancio, en su rancio y lento andar, te arrastre a la depresión, te ponen a rezar o te dan terapia. Estar cansadoresulta insostenible para los modernos —la acción, el combate, la prestancia, nada de postraciones. Aun así, pienso que el cansancio es naturaleza muertaen mi cuerpo, nuestro cuerpo, vivo... Está ahí, llega, es resultado de ser y de estar, no lo arrincono a fuerza de pastillas, o remedios, o terapia, o rezos, no me lo cargo a fuerza de convicciones y entusiasmos siempre pasajeros, quizás más reprobables que estar cansado, que no ser... Ni me asusta ni me alarma, convivo con él, pero no dejo que me arrincone. En este camino cuesta arriba, esta noche oscura, el cansancio me acompaña como aquel aguijón en la carne de san Pablo que lo hace fuerte en la debilidad. El cansancio, ¿no me hace débil? Entonces en él tengo mi fortaleza. 

Mon, Jul 16, 9:51 AM

H: Buenos días. Leyendo tu mensaje de anoche pienso en lo muy ocupado que estás. Pero esta es la hora de los hijos. Me parece bien. Nos ponemos de acuerdo para vernos el miércoles.
C: Esta es también la hora de la intransferibilidad. Y en la soledad de lo intransferible, algunos (los más), "desde fuera", no logran dar en el blanco, ni por exceso ni por defecto. Hasta hay quien cree que lo mejor es hacerse el tonto y seguirte hablando como si nada hubiese pasado. Otros se exceden, delatándose en su presunta solidaridad. [...] El día que me toque irme espero no haber perdido la razón y poder disponer de un fin lo más higiénico y expedito posible, lejos de toda compasión.

El díay la horason cosas del Padre, ni los ángeles del cielo lo saben, dice Jesús. Nos queda vivir, no con despreocupaciónestilo New Age, esa religión de la everlastingadolescence, sino con la libertad de ser, cada vez más, uno mismo, en y con nuestros misterios, secretos y dolores, nuestras lecturas y pasiones, los anhelos que nos constituyeron alguna vez y los que nos hacen ser, o desear ser, ahora.

Tue, Jul 17, 10:02 PM

H: Sin ánimo de que me respondas, por lo tarde que es. Salgo para Cuba el próximo 24. Un abrazo,
C: Nos veremos antes. Espero que entiendas mi situación. Desde las cinco de la tarde mi madre ha perdido la razón que es como perder la vida. [...]Perdóname, de veras, si sueno a algo de lo que no tengo ni idea ni voluntad, pero ahora mismo apenas hay espacio en mi para nada normal. Ni siquiera se trata del dolor de perder a mi madre (para eso nunca se está listo, pero se puede entender), para lo que no estoy ni estaré jamás preparado es para la muerte de la razón. Ya hablaremos.

Pensamos siempre que estamos preparados para eso que la teología llama los novísimos,pero en verdad para lo que malamente estamos preparados es para perorar sobre ellos, queriendo impresionar a los que nos oyen (casi nadie escucha) o nos leen (por arribita). No puedo pensar en perder la palabray pienso en por qué llamar novísimosa lo que no es nuevo, a las cosas que sucederán al hombre al final de su vida, la muerte, el juicio, el destino eterno... Por lo menos la muerte nos es común, como dato y certeza —la ajena por lo menos, la propia se nos antoja desfigurada en un tiempo que avanza y retrocede. Frente a este novísimo, ¿qué es la razón? ¿Articulación según la define la academia, real y española, como "pronunciación clara y distinta de las ideas"? Muy cartesiano. Creer es duda aplazada, creer en algo o alguien, aplazar la duda; los que no creen se llenan de la certeza de que estoes cuestión de ahora,de ahí la desfachatez de lo banal, el artificio de lo intelectual, el cinismo comprado en los supermercados, bisutería de los profundos, arropa, viste, la desnudez nuestra, esa con la que vinimos y, como huella de cultura, la visten parairnos. Prefiero la duda, y cuando losmonstruos de la razónestén muy cerca, cuando esas causas y estos otrosazares estén rodando la cabeza, el corazón y las tripas, entonces afirmar un credo que repitas todos los días, no como mantra, no, sino como jaculatoria

Wed, Jul 18, 6:26 AM

C: Buenos días. Mi madre no es visitable. Había "mejorado" algo, pero se ha vuelto a derrumbar. Tendré un breve receso entre 7:30 y 9 de la mañana. Lo mejor es vernos a las 8:30 en el lobby del hospital para un muy rápido café.

7:31 AM

H: Acabo de ver tu mensaje. Salgo para allá.

El interregno. El momento en que el estarcobra una dimensión desconocida, sobrecogedora, que avistamos alguna vez pero que dejamos a un lado, como ese libro que no queremos seguir leyendo, que sabemos que nos va a desgarrar, o como ese otro que no queremos acabar y nos demoramos en sus páginas. El momento de cruzar el río, de asirnos a la barca que nos devuelve a la soledad, es el momento en que nos vemos repetidos en consecutivas aguadas de la mano de mamá o de papá, con suerte de los dos, de la mano del primer amor —o del segundo, para algunos el tercero, para otros ninguno—, y de esos que un día rieron tomándose un café o fumándose un cigarro a nuestro lado, cuando parecía que el río y la barca y el silencio no eran otra cosa más que pretextos para parecer inteligentes, interesantes. La pascua... pasar hacia el otro lado, con suerte, reconciliados con todos esos que fuimos dejando de ser durante el camino

Thu, Jul 19, 8:18 AM

C: Buenos días. Lo peor para mí, todavía está por delante, cuando ya no queda nada que hacer por mi madre, salvo seguirla esperando mientras me acompaña. Por ahora tengo que ocuparme de estas gestiones macabras de disponer de sus restos y organizar alguna ceremonia de hasta luego.

...

lunes, 4 de junio de 2018

Sobre Philip Roth

"... [T]he longest-serving member in the literature department of the American Academy of Arts and Letters..." is dead. De esa manera, Charles McGrath —el mismo que escribió el obituario de Philip Roth para The New York Times el pasado 23 de mayo— comenzó la que tal vez sea la última entrevista concedida por Roth, publicada en ese mismo diario este último enero. Roth accedió a concederla a condición de que le hicieran llegar las preguntas para responderlas sosegadamente, porque "He needed to take some time (...) and think about what he wanted to say." Ocho preguntas sobre la vejez, la muerte probable, su obra y, en palabras del entrevistador, sobre "this strange period we are living in now." Pensé en aprovechar algunas de las consideraciones que hiciera en esa entrevista el autor de The Dying Animal sobre this strange period para fabricar —la escritura como fabricación, el escritor como faber,  forjador de piezas de escritura en la fragua que es la mesa de trabajo y los útiles para escribir— otro texto para mis "Políticas", otra fabricación para ajustarle cuentas al indecente inquilino de la mansión imperial, pero entre el deseo y la ejecución, se acabó la "suerte" (Roth, en la última oración de la respuesta a la primera pregunta sobre la vejez, la muerte probable: "We will see how long my luck holds out."), terminó el juego, for him everything is gone, for us, still hanging in there, remains the possibility of going back to him, the remembrance of him,  through the reading of his works. Ido, no queda sino pensarlo en sus propias palabras (Roth a la pregunta sobre cómo recordaba su vida de escritor: "The day-by-day repertoire of oscillating dualities that any talent withstands — and tremendous solitude, too. And the silence: 50 years in a room silent as the bottom of a pool, eking out, when all went well, my minimum daily allowance of usable prose.”), en la inmensa soledad y el silencio de lal habitación, en la imagen del obrero en su fragua, mirando el fuego consumir, transformar la naturaleza de las palabras que dejan de ser fragmentos, partículas, para fundirse en escritura, en aspiración a la totalidad. Queda algún aliento para leer lo que escribió sobre esta calamidad política en la que estamos viviendo, sobre—"President Trump", dice Roth con corrección, yo sigo con mi canalla sin poesía, creo que correctamente—, el inquilino indecente, cuando responde a la pregunta sobre un posible paralelo entre la situación imaginada de 1940, cuando Charles Lindbergh, el aviador temerario, el antisemita confeso, el supremacista orgulloso, se hace con la presidencia del país y la situación real de 2016, cuando ese, y que lo diga ahora Roth, con sus palabras, no las mías, las suyas, tan pensadas como certeras, con esa economía de las palabras  y de las emociones, "...massive fraud, the evil sum of his deficiencies, devoid of everything but the hollow ideology of a megalomaniac" ocupa la casa que Lindbergh no habitó. La suerte que lo abandonó, que nos abandonará, ahora nos acompaña en las palabras dichas y filmadas, en la sobriedad y la geometría de la obra, y seguirá acompañando a quienes vengan detrás de nosotros, cuando ya nos haya abandonado también a nosotros.


Primeros fotogramas del documental "Philip Roth Unmasked" (2013), producción francesa de Cinétévé. Aparece el rostro de Roth en primer plano, que dice, balada de Mahler de fondo, "Well, in the coming years, I have two great calamities to face: death and a biography. Let's hope the first comes first.And so it was.


La escritura de Roth se le parece—¿qué obra no se parece a su autor o, al menos, lo esboza? Se parece en su adustez aderezada con bastante de fina lujuria y mucho más de humor, en su crítica del entorno, las circunstancias, en su obscuridad traspasada por los claros del lenguaje (I am afraid to open my mouth for fear that if I do no words will come out—or the wrong words, valga esa sentencia tomada de "Portnoy's Complaint" para iluminar esa ambigua obscuridad), en su profetismo laico (Lindbergh de presidente durante la segunda guerra mundial, en colusión con los alemanes—cualquier parecido a Trump de presidente perseguido por la trama rusa durante esta sorda, tácita tercera guerra mundial es manifiesta coincidencia mía, que no del autor); la escritura de Roth se parece a Roth en la adecuación entre lo que dice y la manera en que lo dice.


[Philip Roth died a public death before this ultimate and irrevocable disappearance when he announced his decision not only to stop writing fiction —a literary death—, but also to stop engaging in public readings back in 2010. I learnt of the news on The New York Times while I was drinking my morning smoothie and getting ready for work, and I heard again of this last death of him also while in the classroom through a text message from a friend: "Acaba de morir Philip Roth," that succinct. I thought on his legacy to literature, his contribution to the American (et al) letters, and on the thousands of readers who will miss his stoic presence amid the nowadays rather pathetic circumstances of this world. I thought on the poetic injustice that was never granting him the Nobel as it happened to Borges as well —even though by now nobody would dispute that greatness not always is acknowledged by awards and prizes, I’d be tempted to say almost never. And then I remembered that icy Sunday morning here in this same room. I was reading an interview with Philip Roth, and he said that if he had renamed “Portnoy’s Complaint” as “The Orgasm Under Rapacious Capitalism”, the Academy would have seriously considered giving him the elusive prize. He has left us on the same year the "academy" decided, out of its own sins, to give the prize to no one—and there is a certain kind of poetic justice there, isn't it? It made me smile, and the possible new title for his remarkable psychoanalytic (written) session reminded me of the Kundera who comes with all those ironic sentences in the middle of a paragraph on love, or death, or exile… because there is something Kunderesque in that (re)title of Roth's novel… And it is a shame, a shame and a sort of literary pain, not to have such a writer again en el ruedo, as a brave bullfighter, a writer with no patience for political correctness and concerned with individuals in a more and more collective —for the sake of the gregarious sense of the human beings, I'd abstain myself from using "collectivistic"—, instead of this exhibitionist and voyeuristic society, and a writer whose writing is like a glimpse into the American soul.  One of the dreams —those dreams that we hold when we are young and inexperienced and time seems to be there forever—, one of the dreams I once had, was to become a professor, to teach literature, to be a college literature professor, so I could have time for the pleasure of reading and the pleasure of talking about books, and culture, and politics too, of course. Reading Roth by the time my college professor dreams had come unrealized, and I ended becoming a high-school teacher instead, helped me come to terms with such (un)realization. That is one of Roth's literary effects—it sets you down to earth, it takes all the prefabricated trinkets around human existence and makes it face the nudeness, the aleatory insignificance of all our efforts for changing what is, by nature, unchangeable.]



Blake Bailey, biógrafo de Roth, conversa con The Times of Israel. Conversación que es un recuento no sólo de Philip Roth, el autor, sino de la persona que a comienzos de este mayo que acaba de terminar se sintió mal, sintió esa arritmia que presagia que en cualquier momento dejará de latir ese músculo con venas y arterias que se agrieta con cada día, con cada pena y con cada gloria, y llamó, entonces, a los servicios de emergencia de la ciudad y fue llevado al Presbyterian Hospital y, según el biógrafo, para fines de mes los riñones comenzaron a fallar y, a pedido propio, decisión tomada por el propio Roth, lo pasan a la sala de cuidados paliativos, es decir, donde habrán de dejar de someterlo a procedimientos agresivos, es decir, que Roth ha decidido morir... It is exactly what his biographer said: "That’s when he decided that he didn’t want to fight it anymore."


Entre "Portnoy's Complaint" y "La conciencia de Zeno", entre Philip Milton Roth y Aron Ettore Schmitz, conocido también, o más, diría yo, como  Italo Svevo, judíos instalados, cada uno a su manera, en su propia modernidad, cada uno creando posibles alter egos que los trascienden a ellos mismos —quizás a pesar de ellos mismos—, y se vuelven alter egos también del lector, lectores, que no busca, buscan, pasarla bien un rato leyendo, para quien, quienes, la lectura es tan natural como eyacular después de un rato, pasándola bien, a solas o acompañado. Alexander Portnoy y su adicción a "deseos sexuales extremos, en ocasiones, perversos". Zeno Cosini, "fumador empedernido que decide someterse al psicoanálisis con el objetivo de intentar descubrir la causa de su adicción al tabaco." En ambos personajes, la compulsión, y en ambos autores, el recurso al psicoanálisis. Portnoy es más descarnado en sus afectos, y en la narración de estos su lenguaje se mueve entre lo ordinario y lo obsceno, aunque en el tono general de la confesión se nota la mano diestra —Roth era zurdo— de un autor que no se apura, que dice lo que dice con plena conciencia de ello y de cómo se debe escribir, que se toma el oficio tan en serio que el humor es apenas distinguible de la inteligencia, que es ambiguo como todo lo que apunta a permanecer —la rotundidad se hunde en su propio peso. Portnoy recuerda a un contemporáneo suyo, o al menos me lo recuerda a mí, Ignatius Reilly, un tipo de New Orleans obsesionado con el buen gusto y la decencia, la teología y la geometría, y para quien la ausencia de estas últimas dejaba dudas "sobre el alma misma del sujeto". En Ignatius convive ese "complejo" o "lamento" que abrasa a Portnoy, esa convivencia, en el mismo espacio del cuerpo, entre lo obsceno y lo altruista. Ignatius puede que sea el puente entre Alexander y Zeno, incluso cronológicamente lo es; puede ser el puente porque Ignatius es un ser cautivador —rasgo que comparte con Zeno—, al menos en la simpatía y la compasión que despierta la inocencia, la simpleza con que se mira a si mismo y mira ese mundo que lo asfixia pero que al mismo tiempo lo atrae. Zeno, fumador y adúltero, se distancia de Ignatius allí donde se encuentra con Alexander, en el mundo que también lo atrae pero que no lo asfixia: Zeno se acomoda y Alexander se rebela, cada uno con su siglo. Tal vez Roth haya pensado en esas asociaciones. Se me ocurre que a esos tres personajes los cercan los mismos azahares que causan ser uno mismo sin permiso del otro, uno insoluto, sin tentaciones ni colectivistas ni entusiastas.


Los cadáveres, esas piezas desalmadas que apenas tienen que ver con la persona que los habitó —hay que haber visto un cadáver y haber sentido esa extrañeza—, también reposan. Los restos inanimados de Roth encontraron sepultura en el cementerio del Bard College. Cuentan las agencias —que se las agencian para contar cosas, muchas veces para solaz del lector ordinario, ese que lee en el tren o en el ómnibus, ese lector que, a veces, somos todos, en detrimento de la verdad, o de parte de la verdad— que Roth le preguntó a Norman Manea, novelista rumano exiliado en Nueva York y vecino suyo, dónde pensaba ser enterrado. Manea le dijo que en el cementerio del Bard College, donde enseña. Entonces Roth le pidió al presidente del Bard College, Leon Botstein, ser inhumado en el camposanto de esa institución. Botstein quiso saber por qué. "¿No estará Manea enterrado ahí? ¿Y usted?", respondió Roth. "Quiero estar al lado de gente interesante para conversar." Otras versiones intercalan "judío" entre "gente" e "interesante". Desde el domingo (mayo veintesiete) el cuerpo de Roth está allí, nueve millas al sur de Annadale, a dos horas en auto de la ciudad de Nueva York, y lo que deja, sus novelas y ensayos, en bibliotecas y librerías, privadas y públicas, para estar con personas de otro tiempo, en traducciones para estar con otros, de otros espacios.



En mis viajes a Nueva York recuerdo haber visitado un cementerio de una iglesia muy pequeña cerca de Wall Street, una de las primeras iglesias de la ciudad, episcopal, que debió ser originalmente anglicana. Creo recordar que era una iglesia de breves dimensiones con un pequeño cementerio al fondo. Casi siempre visité el lugar en la mañana. Afuera, el ruido del mundo, dentro, el silencio del otro.

*Publicado originalmente en Patrias. Actos y Letras.

viernes, 25 de mayo de 2018

Litúrgicas (18)

Notas en el día del Señor, domingo
Es común el uso del domingo como metáfora de lo religioso, en el mundo cristiano, ora romano católico, ora ortodoxo oriental [fecha del cisma: 1054], ora reformado o protestante [fecha de la reforma: 1517]; dies Dominicus—tríada cristiana, árbolde tres ramas. [Otro intento cismático: el Cisma de Occidente —la sede pontificia exiliadaen Aviñón; tomó poco más de un siglo en resolverse en favor de la unidad.] Domingo, día de culto en el cristianismo, liturgias que tienen en común lecturas y predicación de la Palabra—de la Palabra canónica. El protestantismo fue la primera de las tres ramas que democratizóla lectura de la Biblia—la palabra de Dios expuesta al libre examen de los creyentes—; por eso la Biblia que usan los protestantes, además de excluir los libros del Deuteronomio, tampoco incluye notas, para no interferir de esa manera con la inspiración de Dios en el creyente; de ahí, también, la importancia de la individualidad en el actode descifrar los designios de Dios en la letrade las sagradas escrituras y en la economíade la salvación. La espiritualidad protestante, tan lejana del sentido gregario que el catolicismo atribuye a esos designios y a la salvación. El largo exilio, la extrañeza de los textos sagrados, de los fieles católicos termina tras el Concilio Vaticano II. La Constitución Dogmática Dei Verbumen su número 22, bajo el subtítulo "Se recomiendan las traducciones bien cuidadas", escribe: "Es conveniente que los cristianos tengan amplio acceso a la Sagrada Escritura. Por ello la Iglesia[,]ya desde sus principios, tomó como suya la antiquísima versión griega del Antiguo Testamento, llamada de los Setenta, y conserva siempre con honor otras traducciones orientales y latinas, sobre todo la que llaman Vulgata. Pero como la palabra de Dios debe estar siempre disponible, la Iglesia procura, con solicitud materna, que se redacten traducciones aptas y fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de los sagrados libros. Y si estas traducciones, oportunamente y con el beneplácito de la Autoridad de la Iglesia, se llevan a cabo incluso con la colaboración de los hermanos separados, podrán usarse por todos los cristianos." El mundo cristiano ortodoxo es mucho más tradicional, apegado a ritos litúrgicos sancionados por prácticas milenarias de fieles y clero; aunque los fieles cristianos ortodoxos tienen acceso a la Biblia, para ellos es más importante leerla en el contexto de esas celebraciones litúrgicas. El pensamiento científico —los nuevos conocimientos, las innovaciones, los descubrimientos de toda índole— y la secularización política —que da al hombre lo que estaba en manos de Dios— han sido menos decisivas, en su formulación y estructuración, en las sociedades del este de Europa que en las del oeste. La crítica de las escrituras bíblicas, que tanto ha decidido el decurso de la filosofía y la teología en Europa occidental, apenas ha afectado el pensamiento en Europa oriental—todavía es posible encontrar allí cierta religiosidad y misticismo que no existe en su contraparte geográfica. De cierto modo es irónico que las sociedades más seculares hayan sido, precisamente, aquellas que por años se opusieron al ateísmo comunista; que el rechazo mayor, no sólo a lo religioso, sino a la misma idea de Dios, se encuentre en la mitad de Europa que usó la libertad religiosa como uno de los recursos para deslegitimar el socialismo.

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La modernidad y sus efluvios, la tecnología y la secularización, han puesto en liquidación lo que fue el primer productode exportación europeo durante la primera modernidad (desde principios del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII), el cristianismo. De las tres grandes ramas del cristianismo, los católicos y los protestantes han sido las más afectados por esa modernidad, por la secularización de la sociedad y por el impacto de las tecnologías de la información y las comunicaci, además de las prácticas (asociadas) de consumo y el individualismo. La comunidad católica, aun cuando es la más numerosa, ha sido la más vulnerable a los efectos de esos fenómenos. El protestantismo, de cierta manera, postula los presupuestos ideológicos del nuevo régimen. Abundan los estudios al respecto: desde la obra [fundamental] de Max Weber "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" (1904-1905)—en la que el autor fundamenta la relación entre una de las denominaciones del protestantismo, el calvinismo, y el capitalismo, entendiendo a éste como el comportamiento racional en la sociedad— hasta la obra (menor en todo sentido, como testimonio del desgaste de la sociedad normal) del teólogo católico Michael Novak, "La ética católica y el espíritu del capitalismo" (1993), que objeta lo que Novak "considera" un mito, a saber la relación entre el protestantismo calvinista (fundamentalmente) y el capitalismo racional (de lo cual le va quedando poco). Desde mediados del siglo diecisiete, con las primeras prácticas económicas de la revolución industrial —desarrollo de la ciencia y la técnica—  y los primeros balbuceos ilustrados, se inició un gran esfuerzo dedicado a extenderle certificado de defunción a lo que fuera unos de los elementosfundacionales de Europa, el cristianismo, que, no obstante, terco que es el elemento, sigue ahí, molestando, y estará ahí, como referente para sufrirlo o gozarlo, porque no hay manera de borrar esa imagen del espejo.

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Pocas dudas sobre la relación entre las prácticas religiosas y las prácticas sociales en esa región ambigua que llamaré, en oposición a Edward Said, occidentalismo. El mundo cristiano nace de la creencia en la encarnación de un Dios en la realidad histórica. La fe de los primeros cristianos se fundamentaba en sucesos históricos o, al menos, testimoniados como tales (incluso, antes, la revelación judía se verificaba en la historia y la profecía mesiánica se realizaría en la historia). Uno de los más angustiosos (y angustiantes) debates dentro del mundo religioso es el debate sobre la salvación y la condenación eternas —los individuos concretos siempre curiosos, dudosos. Los católicos y protestantes tradicionales se adhieren, y suscriben, la existencia del infierno como el lugar en que los pecadores purgarán sus deudas eternamente, sin posibilidad de redención, de ahí que la entrega absoluta a una vida de gracia y piedad sea la única garantía de salvación. Otros, católicos y protestantes, creen que el infierno desmerece a un Dios de misericordia infinita; si así fuera ¿cuál es el sentido de una vida de entrega, de sacrificios, de renuncias si, al final, todos nos salvaremos? ¿Cómo "anunciar" el premioo el castigo en el más allá en una sociedad que propone, cada vez más, la vida como una combinación de historia y biología? Si la finalidad del hombre es desaparecer como individuo y reproducirse como especie, ¿cuál es el papel de la religión, de las creencias religiosas y de la ética? Para los que se resisten a admitir el infierno, el sufrimiento en la tierra reemplaza la condenación eterna—aun cuando no hayan (re)conocido a Jesús, los que sufren se salvaran, los que sufren pagan con su sufrimiento, su pecado. El sufrimiento adquiere la virtud de ser un pasaporte a la beatitud eterna. La aceptación del sufrimiento, provocado por la pobreza y el olvido en el que vive una gran parte de la humanidad, sirve de desmovilizador a los predicadores delmás allá, que no pasan, con sus miradas, del más alláde sus bolsillos y narices. Para los otros, la existencia del infierno es lo que inhibe al ser humano de desplegar toda su capacidad para la maldad, de contener el mal dentro de unos márgenes razonables: aborrecer el pecado para obtener la salvación. Del amor de Dios que suspende la posibilidad del infierno al interés del ser humano que lo acepta como correctivo, de la generosidad al egoísmo, del flaco servicio que nos prestamosa nosotros mismos dejando de hacer hoy lo que ahora mismo nos salva—ser uno con los otros en la medida en que los otros son la frontera de nuestra individualidad.

jueves, 24 de mayo de 2018

Políticas (3)

La violencia debe cesar… El terrorismo debe ser desterrado de la faz de la tierra… El hambre debe ser erradicada… La pobreza también… Todas las dictaduras son malas… La libertad es el valor supremo del individuo… Los gobiernos no pueden interferir en la vida privada de los ciudadanos… Verdades presuntamente simples que alguien, un amigo de quien disiento, me dijo por teléfono hace  algún tiempo.

Verdades que no hacen simple la práctica de la política. Que equivaldrían al reclamo religioso de que hay que ser buenosy con ello estar bien con uno mismo, con los demás y con Dios, además de "arreglar al mundo".

Los griegos y la polis, la polis y los asuntos de la ciudad comentados, debatidos y decididos en el ágora por la población masculina, libre y propietaria … Atenas: la gobernabilidad de los asuntos públicos por la ciudadanía… Una mirada breve a aquellos tiempos nos devuelve la ciudad y los dioses, la ciudad y las guerras, la ciudad y la economía. ¿Era simpleel mundo de aquellos griegos? Podría argumentarse que sí, que no enfrentaba las complejidades tecnológicas y macroestructurales del mundo (post)moderno, pero las sutilezas de las decisiones políticas entreveradas por la intervención de los dioses, la dureza de una vida más vulnerable a los imprevistos de la naturaleza que auto-protegida por sus propios avances técnicos, hacían de la vida de la polis una vida a la vez compleja y precaria, matizada por las pasiones que aún hoy nos acompañan.
En las ciudades-estado griegas, la tríada mercado, individuo libre y administración de la justicia es un tópico inevitable y un espacio real—de ellas hemos heredado esas formas corregidas por los tiempos y las tecnologías. La vida económica de los griegos estaba fundamentalmente orientada al mar, al comercio marítimo, al enlace de distintas comunidades en el trasiego de bienes e ideas. Esta amplitud de espacio y este intercambio que nace de la necesidad dejan su impronta en el carácter de las discusiones en el ágora que es, a la vez, el escenario para la comisión de crímenes de lesa humanidad o propiedad. ¿Puede llamársele a eso simpleza? ¿Acaso lo rudimentario del mecanismo de procesamiento de las relaciones mercantiles y políticas clasifica como ejercicio simplede ciudadanía?
En el mundo clásico griego la justicia es suelo común de la vida de la polis: la justicia como dikéy la justicia comothemis, la codificación y la autoridad de la justicia, lo estatutario y la capacidad para hacer descender la letra de la ley a la carne que la padece. De aquí, la pregunta sobre en quién recae la responsabilidad de redactar el código, qué intereses representan esos que lo redactan, cuál es el espíritu de la ley. En las ciudades-estado, entre los nobles y los comunes existía un sentido de igualdad ante la ley escrita e impartida. En las ciudades-y-estados (post)modernos el estatus económico y las conexiones políticas determinan cuán igualessomos ante la ley.
De la ciudad-estado a la ciudad de Dios; de la multitud de dioses al Dios único; de la mitología a la historia; de la fabricación a la intelección. Transiciones que marcan el nacimiento de la "cultura occidental": el impacto de el caminoen el ágora griega, el trasiego de la torahy los nuevos relatos sobre los hechos y los dichos del Mesías en el corpus filosófico griego, lo escogidoy lo paganose encuentran y se funden para no volverse a separar, ni siquiera a fuerza de modernaspostmodernasconsideraciones. En el hecho fundamental de la "política occidental" está tanto el sentido de la ley como el de la guerra, el de la justicia como el de la prevaricación, de ahí que el acto políticocarezca de la simpleza de los enunciados y se inscriba en el duro quehacer de la unidad y lucha de contrarios que parece reducir lo metafísico a lo histórico, lo que no es una reducción simplista de la filosofía y la política, pues en realidad esa unidad y luchatambién se manifiesta en la vida del espíritu, entre el bien y el mal.
El sentido de la historia en Hegel: la historia mundial es el proceso por el cual el espíritu llega a una conciencia real de sí mismo como libertad. Así pues, la historia mundial es el progreso de la conciencia de la libertad. Así en Hegel como en Marx, la historia como progresoproceso,con las complejidades propias de ambos conceptos, su sentido lineal y sucesivo, por un lado, y, del otro, el avance en retroceso, hacen de esos conceptos instrumentos de (dudosa) utilidad. Y la idea de la libertad. La libertad en Hegel es conciencia, y en Marx, emancipación. La libertad como valor y práctica histórica, confinada a los límites de la historia, realizada en la historia, se hace una necesidad, adquiere un carácter necesario, deja a un lado su carácter periférico y apologético y se convierte en el “santo y seña” de la modernidad política, o de la política en la modernidad. Pero se ha rebajado de la libertad de ser-alguiena la libertad de hacer-algo —hablar, escribir, asociarse, pensar, opinar, moverse—, y hemos comprado ese producto retórico, de manera que la libertad es algomás, que estáahí, que tiene valor de uso y puede que algún valor añadido (sobre todo desde los púlpitos o las tribunas).
Con Hegel la filosofía entra en la historia para salir de ésta de la mano de Marx convertida en política. Heidegger entendía que referirse a los griegos era referirse a los comienzos de la filosofía y referirse a Hegel era referirse a los finales de la misma, y habla en su conferencia “Hegel y los griegos”, de julio 26 de 1958, de estos tiempos en los que el colapso de la filosofía es fragrante porque ésta ha migrado a la lógica, la psicología y la sociología. ¿Cómo podremos devolver la filosofía a la historia, sacarla de la política y ponerla de vuelta en la historia, y más allá de esta también? ¿Se podrá? El encuentro definitivo de la política y la filosofía, así como de la política y la historia. Los griegos hicieron de los asuntos de la polispolítica; los modernos hicieron de la política modus vivendi. Encontrar el medio en que la existencia discierna sus propias y antiguas esencias, rescatar el acto político del secuestro de las prácticas económicas cuya finalidad es el enriquecimiento (ilícito) de las élites, devolver la economía a la creación de bienes para el sustento de todos: eso es política, y nada simple.
En Hegel hay un desarrollo idealde la historia en la que un ‘espíritu universal’ encarna y se desenvuelve hasta que llega a la plenitud de un estado inalterable regido por la razón. En Marx hay un desarrollo materialde la historia en la que el ser humano se emancipa de todas las alienaciones y llega a la plenitud de una sociedad sin Estado, de plena igualdad y reconocimiento social.
La idea de una sociedad sin clases y sin Estado; pues, en definitiva, el Estado es representación de las clases, no del pueblo. [La sociedad ateniense era clasista aun cuando estuviera abierta a la participación de la ciudadanía (masculina)—sólo lo aristócratas y comerciantes urbanos podían ser elegidos a los cargos políticos.] Con la idea de Hegel de un "estado racional y liberal", Marx hizo lo mismo que con la dialéctica, que andaba cabeza abajo, y propuso la abolición del Estado en virtud de la superación de la lucha de clases. El pensamiento (falsamente) postmoderno parte de la(s) idea(s) de la superaciónde Marx por la propia historia: el fracaso de la experiencia de la construcción del socialismo en Europa oriental y la Unión Soviética es, según esa visión, la pruebade la equivocación marxista, del error del comunismo. La evidencia en los procesos históricos no tiene la misma validez que en la filosofía. La contradicción fundamental planteada por Marx en el siglo diecinueve, a saber, entre trabajo y capital, entre la apropiación indebida de la plusvalía por parte de los que no producen y el desposeimiento de los productores, no ha sido superada—pues no ha sido superada la lucha de clases. La lucha de clases se superará en una sociedad de iguales en los derechos fundamentales a una vida digna con servicios sociales adecuados de salud y educación, expresión de una cultura liberada y liberadora. Un ser emancipado en una sociedad auténticamente libre.
El estado postliberal e (ir)racional de hoy como colofón del desarrollo del espíritu universalhegeliano: formas pre-modernas de confrontación,guerras religiosas, tecnología moderna, uso de los mediosy de las redes sociales, diseño de tecnologías militares con una capacidad letal inmensa, concentración globalizadade la riqueza globalmenteproducida. 
El terror en la historia (moderna) como arma política: el terrorismo anarquista de finales del diecinueve, principios del veinte en Europa y los Estados Unidos; el terror de las Brigadas Rojas y Nuclei Armati Revoluzionari en Italia, la Fracción del Ejército Rojo (RAF: Rote Armee Fraktion)en Alemania, el Ejército Republicano Irlandés (IRA), Action directe en Francia, las CCC (Cellules Communistes Combattantes)en Bélgica, ETA en España, el Black Army Liberation en los Estados Unidos, terrorismo plural: muerte selectiva, anónima en ocasiones, en otras por su nombre. El terrorismo de hoy, de la jihadcontra el poder de los infieles, contra el poder de las antiguas potencias coloniales que siguen viviendo de los recursos de los otros tanto como lo hicieron ayer. Todo el terror (moderno) se ejerce en el contexto de la lucha contra los poderosos, desde ideologías o sistemas de pensamiento que se oponen al dominio de los poderosos—la lógicade desbancar el poder usando su arma predilectas, la violencia.
La violencia. La violencia ha estado siempre con nosotros, siempre nos ha acompañado: somos violentos por naturaleza, violentos contrala naturaleza, en batalla contra ella para arrancarle sus recursos y vivir de ellos, porellos... Violencia contra todo lo animado e inanimado, en las palabras, en el cuerpo, en las cosas, en el otro, en lo otro, en uno mismo. En la apropiación del "excedente de producción" se ejerce la violencia social, económica y política—el trabajo se enajena para solaz de los que se adueñan de lo producido, quienes, a su vez, se adueñan de los cuerpos y de la voluntad de los otros. La tierra de todos es ahora la tierra de unos pocos para quienes la mayoría la hace producir. Violencia en el reparto de lo que antes unía en comunidad—los recursos que servían para alimentar, alojar y vestir a la humanidad que se desgrana, ahora, en "individuos-en-competencia". La violencia que se ejerce contra ese "orden de cosas" —que ha mutado históricamente, adoptando formaciones con especificidades y características distintas pero cuyo móvilsigue inmóvil: perpetuar la división, el privilegio, el cohecho, la violación, la tortura, la desgracia— es (re)presentada como in-humana. Una vez alcanzado el fin de la historia,nos dicen, la violencia es inconsecuentepor inmoral(en tanto apela a elementos extrínsecos a la naturaleza humana) y contraproducente(en tanto contrapone los conceptos de libertad y justicia). Una especie de ahistoricismorecorre el mundo y cubre la tierra un vaho en el que se han diluido medias verdades y completas mentiras, y la humanidad (que alguna vez se pensó que había dicho ¡basta!) asiste, en masa, a los rituales de su propio funeral en medio del gentío, los gritos de los mercaderes, los apetitos desbordados por el entertainmenty la industria de la hospitalidad
No es tan simplela política como piensan los que desean que la realidad sea normalidad, o se creen ya en ella, o más que normalidadaceptación bovina: "esto es lo que hay". El mundo vive hoy un período de contrarreformao derestauración—las conquistas que se les han podido arrebatar, con mucha violencia, más padecida que ejercida, a los propietarios de la plusvalía están siendo conculcadas: en nombre de la libertad (de unos pocos) se restringen los derechos de las grandes mayorías, en nombre de la igualdad (de los iguales) se rechaza a los otros (los que no son iguales), en nombre de la fraternidad (entre los identitarios) se aniquila a los diferentes. La "prensa libre" llamó populistas a los gobiernos latinoamericanos que en la primera década del presente siglo encarnaron una voluntad de independencia política y desarrollo económico alternativo en América Latina, y los “gobiernos del mundo libre” trazaron una estrategia de desestabilización, a cualquier precio, que sacude hoy hasta a Nicaragua[1]. Se ha desestabilizado a Brasil, Ecuador, Honduras, Argentina y Venezuela, recurriendo a diferentes maniobras con el mismo fin. Hasta ahora sólo Bolivia ha podido ir sorteando todas esas "iniciativas democráticas", todas esas “(contra)revoluciones”. Entretanto, el gobierno de los Estados Unidos de América, artífice de la desestabilización en América Latina, adalid de los "valores democráticos", se gasta un gobierno que niega, punto por punto, la misma receta que quiere administrarles al resto de los países de la región y del mundo.
No es tan simpleesto de la política como los normales(los que quieren serlo o se lo creen ya) pretenden hacer ver. La política del continuismo garantiza la ausencia de cambio, la persistencia de las estructuras injustas, inciviles y antidemocráticas del orden actual.



[1]Un país cuyo Índice de Desarrollo Humano pasó de  0.570 en 2000 a 0.645 en 2015. Este índice computa datos de ingresos y de acceso a la educación y la salud en un determinado país. Este cambio porcentual refleja algo más que modestos cambios.

domingo, 22 de abril de 2018

Políticas (2)

He leído (visitado) poco El Estornudo—más de lo debido. Y no es que esté mal el website, o que carezca de atractivo en su factura, sino que me aburren las revistas, las novelas, los ensayos, los artículos… de los eternos adolescentes que se embroncan con sus mayores porque saben que la sangre no llegará al río; me aburren esas boutades con las que tratan de ser originales a toda costa, exigencia de una modernidad fallida que les ha llegado no sólo ya tardíamente, sino falsificada, adulterada, corrompida, desmovilizada por su propia (y convenientemente prematura) posteridad.

Casi a punto de comenzar a hilvanar las notas que había tomado para escribir este texto, y repasando el website de marras, leo que desde febrero, eso parece, es imposible acceder, desde Cuba, a El Estornudo: ¡Censura!, claman sus editores, quienes dicen que "el gobierno cubano ha decidido bloquear el acceso directo a la revista desde territorio nacional" y hablan, con razón, de la "grisura informativa de los medios de propaganda del Estado" y de cómo ellos son esa alternativa que quizás todos nos hemos creído ser alguna vez, puestos (por nosotros mismos) en esa función divina de adelantados de lo nuevo. De la lectura del editorial en el que se denuncia ese acto de censura se puede entender que son un medio de prensa que recurre, hay que asumir que ya de manera orgánica, a buena parte, sino toda, de la retórica política (gastada) que los enemigos históricos de la Revolución cubana, del gobierno cubano, han usado, y que lo hacen sin mayor originalidad ni siquiera generacional:

  •  "Como recompensa por este pequeño pero íntegro ejercicio de resistencia..."—subrayo esas dos palabras para destacar que: 1) si trabajas en (para) un "medio de propaganda del Estado" no eres íntegro, y que esta resistencia lo es a algo congénitamente perjudicial, en cualquier grado o modo, léase "el gobierno cubano".
  • "El Estornudo cumplía una función (...) vital [para aquellos que] buscan con denuedo el relato verídico honesto de un país..." —los subrayados siguen siendo míos: ninguna instancia del gobierno, del Estado o de sus medios, o de aquellos que se "pliegan" a sus (des)órdenes, ni dice  la verdad ni es honesto —nadie, parece insinuar El Estornudosalvo ellos, la alternativa.
  •  "...otros sitios de prensa bloqueados en la Isla como 14ymedio, Diario de Cuba, CiberCuba, Café Fuerte..."—vaya ejemplos de integridad y honestidad, de alternativas. Unos más, otros menos, esos sitios se dedican con una "disciplina" sistemática y calculada, sin un mínimo de decencia siquiera intelectual, a dizque "reportar" la realidad cubana con más deseo que realidad.
  • De la censura, también: "...es el estado natural de las cosas"—en Cuba, claro está.
  • Otra: "...los actos de la dictadura..."—no hay gobierno ni instituciones, nada de eso, ni siquiera una historia anterior (en la que todos hemos sido responsables y de la que todos hemos sido beneficiarios) que explicar o reivindicar, sino pura y dura dictadura... caída del cielo, es decir, del infierno. En esto, creo yo, no son muy alternativos.
  • Un momento de combatividad: "No vamos a descender a esa forma conciliatoria y pusilánime del discurso en el que hacemos periodismo casi como si pidiéramos perdón, dando explicaciones gratuitas al represor en vez de exigírselas..."—los subrayados son míos, por razones obvias.
  • "... el régimen de La Habana..."—ésta muy parecida a "los actos de la dictadura"; ambas parecen apuntar a la idea de que en Cuba no hay que respetar nada, que todo ha sido una mascarada, un infundio, y me pregunto cómo ha sido posible, entonces, que la Revolución y el gobierno y el Estado cubanos hayan podido sobrevivir a tantos años de asedio orquestado, animado y dirigido por la potencia más poderosa del planeta, ¿cómo? ¿a base sólo de represión y censura? Solo la ausencia total de un mínimo de decencia (e inteligencia), aunque se difiera de todo lo que sustenta lo que todavía hoy, a sesenta años, está, y por algo, en el poder en Cuba, podría conceder la menor beligerancia a argumentos por defecto como los de El Estornudo.
  • "...Cuba es un país largamente envuelto en una grave crisis moral, económica y social que parece no tener fin..."—esto es tan vergonzosamente fraudulento, intelectualmente hablando, que no vale la pena sino preguntarse qué otro lugar tenían en la cabeza y el corazón cuándo escribieron eso, ¿cuáles son sus otras referencias?
  • "Huimos de la sinonimia entre gobierno y país, pues consideramos que sería entregarle al Gobierno más territorio del que merece..."—sigo subrayando yo; en el sentido más lato de la más clásica ciencia política, el gobierno representa siempre al país, o al menos una parte; cosa que parece reconocerse en el editorial que aquí comentamos, al concedérsele, implícitamente. al Gobierno cubano una cierta porción merecida de territorio... a no ser que los de El Estornudo hayan querido reformular lo que el arzobispo santiaguero Monseñor Pedro Meurice Estiú (le) dijera al Papa Juan Pablo II en su visita a la diócesis primada de Cuba: "Le presento, además, un número creciente de cubanos que han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas y la cultura con una ideología." Los subrayados son míos; se puede estar en desacuerdo con monseñor Meurice, yo lo estoy (como lo estuve entonces, back then), pero su formulación es, desde el punto de vista argumentativo, impecable; la del equipo de El Estornudo es, cuando menos, inexacta.

¿Cómo confiarse entonces a un sitio que se proclama alternativo si su propio discurso se diferencia tan poco de otro tan geriátrico como el que critican y, además, históricamente fallido?

El acto de escribir sobre este sitio emanó de la lectura, en El Estornudo, de sendas crónicas sobre dos personas diametralmente opuestas. En ambas crónicas se evidencia el mismo fundamento para mí equivocado, el mismo error de fondo y de cálculo: el de que el mero hecho de postular lo que te diferencia te engrandece, te hace casi infalible en tus juicios sobre la realidad cubana, te hace un modelo —no eres un "hombre nuevo", eres mejor y, sobre todo, eres el único real, es decir, el hombre de siempre, aquel precisamente contra el que se hizo la revolución que tanto detestan. A uno de los dos sujetos centrales de las respectivas crónicas lo conozco personalmente, persona honesta en su decencia esencial, y exquisita en sus saberes y sus tratos, que ha vivido apasionadamente su destino de ser cubano y tiene y dejará detrás una obra material, una colección que, en su grandeza, quiere el coleccionista disponer para instrucción y solaz del pueblo cubano, trátese de hombres nuevos o no —ahí, hay nobleza—, pero cuyos juicios políticos, a los que tiene absoluto derecho natural, son de una simpleza tan escolar, que no scholar, que tal vez sería delicioso oírselos en una conversación de sobremesa después de un almuerzo de domingo y, así, en ese bochorno, dormitar. Pero el cronista de El Estornudo se calla, y otorga, y pasa como argumento a considerar lo que se desvanece y derrite, no en el aire, sino el cielo de la boca. De la otra crónica no hay nada que decir, o no hace falta, salvo recordarnos que es válido escribir, también, sobre los que han sido repatriados desde los Estados Unidos a Cuba por razones (y antecedentes) penales; todos, sin excepción. Ejercicio periodístico que muchos lectores cubanos, en Cuba y fuera de Cuba, agradeceríamos. [Hay antecedentes: consúltese la obra de Estela Bravo.] Pero de ahí a convertir a uno de esos personajes en casi un héroe salido de un cuento de Hemingway, en un tipo duro con filosofía, hay una distancia que nunca debería ser recorrida, a no ser que el periodismo renuncie a su esencia por definición, la del relato o investigación inspirados y movidos por la búsqueda, ética, de la verdad que no solo informe, sino además edifique.

Ciertamente, me cuesta, me duele escribir esto—no hay animosidad personal alguna. No puede haberla. También yo estuve donde hoy están ellos cuando apenas eran el sueño de sus padres (no todos, veo a algún que otro viejo adolescente ahí), cuando el precio de la palabra no ya escrita, sino dicha, era más que un simple "bloqueo". Ser independiente no es decir lo contrario a toda costa, sino la verdad, toda la verdad, a todo el mundo, y para todo el mundo, con todo el mundo. Les aseguro que entonces serán libres, pero que el precio que pagaran será más alto que un simple "bloqueo": el de la verdad que no solo se deja decir, sino que además exige vivir, y actuar, de cierta forma estrictamente necesaria.

Fastidio y deber

Incomoda ocuparse de estos   asuntos menores  forzados al primer plano por el odio y el rencor. Atenazados como están, los odiadores, por ...