jueves, 9 de marzo de 2017

Lecturas de cuaresma

Miércoles de ceniza

Algunos se avienen al criterio —por momentos, parece más una opinión— de que Miércoles de ceniza es un poema menor. He querido celebrar este comienzo de cuaresma con la lectura de este texto que me resisto a considerar menor —una lectura meditada, como corresponde. Entiendo las reservas —es muy difícil desde otro lugar cristiano que no sea el catolicismo —quizás desde la Ortodoxia euro-oriental o cierta forma pasada de anglicanismo— aceptar esa poética que acude a los salmos y a la liturgia, a las advocaciones marianas y a las oraciones tradicionales de la iglesia, a cierta desesperación que (nos) visita con indeseada frecuencia. De cualquier manera, la lectura de Miércoles de ceniza es un digno inicio a este tiempo de conversión y penitencia, de limosna y oración, de contrición y perdón. La excelencia poética queda velada por la pertinencia de los versos para este tiempo en el que Jesús nos propone no ser como los fariseos y los hipócritas que presumen de justos, dadivosos y ascetas, sino obrar en verdad la justicia, la caridad y la oración (MT 6, 1-6, 6-18).

Miércoles de ceniza

I
Porque ya no espero volver jamás 
Porque ya no espero
Porque ya no espero volver
Deseando los dones de este hombre y los alcances de aquel otro
Ya no me esfuerzo más ni lucho por tales cosas 
(¿Por qué tendría el águila vieja que expander sus alas?)
¿Por qué lamentar
El desvanecido poder de los reinos habituales?

Porque ya no espero comprender jamás  
La gloria inestable del momento propicio 
Porque ya no pienso
Porque sé que no sabré
El único poder transitorio y verdadero
Porque no puedo beber ahí, donde los árboles florecen,
Y los manantiales brotan, porque ya no queda nada otra vez

Porque comprendo que el tiempo es siempre el tiempo 
Y el lugar es siempre y solo un lugar
y lo que es útil
Es útil solo para un tiempo 
Y para un solo lugar
Me alegra que las cosas sean como son y 
Renuncio a la cara bendita
Y renuncio a la voz
Porque ya no puedo esperar volver jamás 
Entonces me alegro
Al tener que erigir algo sobre lo cual regocijarme

Y rogar a Dios que tenga misericordia de nosotros  
Y ruego para poder olvidar
Estos problemas que conmigo mismo 
Tanto discuto
Y tanto me expongo
Porque ya no espero volver jamás 
Deja responder a estas palabras
Por lo que se ha realizado y no volverá otra vez a realizarse
De modo que los mandamientos no pesen tanto sobre nosotros

Porque estas alas ya no son alas para volar 
Sino apenas escudos para golpear el aire 
El aire cada vez más leve y seco
Mucho más leve y más seco que el deseo 
Enséñanos la preocupación y la inconciencia 
Líbranos de la ansiedad
Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte
Ruega por no otros ahora y en la hora de nuestra muerte

II
Señora, tres leopardos blancos sentados bajo un junípero
En la calma del día, se alimentaron hasta la saciedad
Con mis piernas mi corazón mi hígado y aún lo contenido
En la oquedad redonda de mi cráneo. Y Dios dijo:
¿Vivirán estos huesos? ¿Vivirán
Estos huesos? Y lo que estaba contenido
En los huesos (secos ya) habló con alegría:
Por la bondad de esta Señora
Y por su gran amor y porque
No desmerece a la Virgen en meditación,
Brillamos altamente.  Y yo, que estoy aquí, oculto
Entrego mis actos al olvido y mi amor
A la posteridad del desierto y a la fruta de la calabaza.
Y es por esto que rescato
Mis intestinos el collar de mis ojos y las porciones indigeribles
Que los leopardos rechazan. La Señora se retira envuelta
En un jubón blanco, hacia la contemplación, en un jubón bla nco.
Dejad que la blancura de los huesos nos prepare para el perdón.
No hay vida en ellos. Como he sido y sería
Perdonado, así yo perdonara concentrado
Devotamente. Y Dios dijo
Profetizad al viento, sólo al viento, porque sólo
El viento escuchara. Y los huesos cantaron con alegría
La canción del grillo, diciendo:

Señora de los silencios
Tranquila y angustiada
Revuelta y recobrada
Rosa de la memoria
Rosa del perdón
Exhausta y dadora de vida
Remanso del preocupado
La Rosa sencilla
Es ahora el Jardín
Donde todo amor termina
Termina el tormento
Del amor insatisfecho
El tormento mayor
Del amor satisfecho
Fin de lo interminable
Viaje sin final
Conclusión de todo aquello
Que no concluye
Discurso sin palabra y
Palabra de ningún discurso
Descienda la gracia sobre la Madre
Por el Jardín
Donde todo amor termina.

Bajo el junípero los huesos cantaron, dispersos y brillantes:
Celebramos nuestra dispersión, hemos sido buenos el uno con el otro,
Bajo un árbol en la calma del día, con la bendición de la arena,          .
Perdonando a los otros y a nosotros mismos, unidos
En la quietud del desierto. Esta es la tierra que tú
parcelarás. Mas división y unidad tampoco
Importan. Esta es la tierra. Hemos heredado.

III
En el primer descanso de la segunda escala
Me volví y miré debajo
A la misma forma retorcida girando en el pasamanos
Bajo el vapor en el aire fétido
Luchando con el demonio de los peldaños que finge
El rostro engañoso de la esperanza y el desconsuelo.
En el segundo descanso de la segunda escala
Los dejé girando, revueltos en el fondo;
No había ya más rostros y la escalera estaba oscura,
Húmeda, dentada, como la boca babeante de un viejo, ya imposible de reparar, 
O como las fauces dentadas de un tiburón anciano.

En el primer descanso de la tercera escala
Había una ventana entreabierta como el higo
Y más allá de un espino y alguna escena pastoril
La ancha figura, de espaldas, lucía el azul y .el verde
Encantando la época de mayo con una antigua flauta.
El cabello al viento es dulce, el cabello castaño sobre la boca, suelto,
El cabello castaño y las lilas;
Distracción, música de flauta, altos y pasos de la mente sobre la tercera escala,
Extinguiéndose, apagándose; la fuerza mas  alla de la esperanza y el desconsuelo
Subiendo por la tercera escala.

Señor, yo no soy digno de que vengas a mí
Señor, yo no soy digno

pero una palabra tuya/

IV

El que pasó caminando entre violetas 

El que pasó caminando entre

Los diversos tonos de los distintos verdes

Avanzando en el blanco y el azul el color de María,
Diciendo cosas triviales
En la ignorancia y el conocimiento del dolor eterno
El que iba con los otros mientras los otros caminaban
El que, entonces, fortaleció las fuentes y dio frescura a los manantiales,

Calmó a la roca seca y dio firmeza a la arena
En el azul de la raleza, el azul que es el color de María,
Sovegna vos

Aquí están los años intermedios, dirigiendo
Los violines y las flautas, restaurando
Lo que se mueve en el tiempo entre el sueño y la vigilia, estableciendo

Blanca luz replegada, envuelta sobre sí misma, replegada.
Los años nuevos avanzan, restaurando
—A través de la nube brillante de lágrimas—los años, renovando
Con un verso joven la vieja ·rima. Redime
El tiempo. Redime                        ·            .
La visión ilegible en' el sueño final
Mientras enjoyados unicornios tiran del dorado coche fúnebre.

La hermana silenciosa envuelta en azul y blanco
Entre los árboles, atrás del jardín divino
Cuya flauta quedo desalentada, inclino la cabeza,
            asignando —mas ésto sin decir una palabra

Entonces la fuente brotó y el pájaro canto en lo bajo
Redime el t1empo, redime el sueño
La marca de la palabra no oída, no pronunciada
Hasta que el viento sacuda un millar de susurros de los arboles

Y después de esto nuestro exilio

V

Si la palabra perdida se ha perdido, si la palabra gastada se ha gastado,

Si la no oída, no dicha
Palabra no ha sido dicha, oída;
Tranquila es la palabra inexpresada, la Palabra no oída,
La Palabra sin palabra, la Palabra dentro
Del mundo y para el mundo;                  :
La luz se hizo en las tinieblas y
Contra la Palabra el mundo inquieto aún se revolvió
Buscando el centro de la Palabra callada.

Oh mi pueblo, que pude haber hecho en tu contra.

¿Dónde se encontrará la palabra, dónde resonará
La palabra? No aquí, no hay suficiente silencio;
Tampoco en el mar ni en las islas, no
En la tierra firme, no en el desierto ni en la tierra húmeda;
Para los que caminan en tinieblas
Ya sea durante el día o durante la noche
El tiempo preciso y el lugar exacto no están aquí
No hay lugar agraciado para los que ocultan la cara
No hay tiempo de regocijo para los que caminan entre el ruido y desoyen la voz

¿Rezara la hermana velada por
Los que caminan en tinieblas, los que van contigo y se oponen a Ti,
Los que se revuelven desgarrados entre una estación y otra estación, un tiempo
            y otro tiempo, entre
Hora y hora, palabra y palabra, poder y poder por todos los que esperan      ·
En la oscuridad? Rezara la hermana velada
Por los niños en el umbral,
Quienes no saldrán nunca, los que no pueden rezar:
Rezar por los que asienten y se oponen.

Oh mi pueblo, que pude haber hecho en tu contra.

Rezara la hermana velada entre los arboles esbeltos
Incluso por aquellos que la ofenden
Y que están aterrados y no podrán rendirse
Y afirman ante el mundo lo que rechazan entre las rocas
En el último desierto entre las últimas rocas azules
El desierto en el jardín el jardín en el desierto
De la sequedad, escupiendo de la boca la seca semilla de la manzana.

Oh mi pueblo.

VI

Aunque ya no espero volver jamás

Aunque ya no espero

Aunque ya no espero volver.


Oscilando entre la perdida y la ganancia
En este corto tránsito por donde cruzan los sueños
El sueño crepuscular entre el nacimiento y la muerte
(Padre, bendígame) aunque ya no quiero desear estas cosas
Desde la ventana abierta hacia la costa de granito
El blanco de las velas navega tranquilo hacia alta mar, vuelo ultramarino
Alas firmes.

Y el corazón débil se endurece y regocija
En las lilas y las voces del mar perdidas
Y el espíritu débil comienza a rebelarse
Porque la doblada vara de oro y el perdido olor del mar
Empiezan a recobrar
El grito de la gaviota y el giro de pájaros grises
Y el ojo ciego establece
Las formas vacías entre la puerta de marfil
Y el olor renueva el gusto de la sal en la tierra arenosa.

Este es el tiempo de la tensión entre muerte y nacimiento
El lugar de la soledad donde tres sueños transcurren
Entre las rocas azules
Pero cuando las voces expulsadas del árbol se dispersen
Deja que llegue al otro la sacudida y tu replica
Hermana bendita, madre santa, espíritu de la fuente, espíritu del jardín
Apártanos por piedad de la burla acida
De aceptar la falsedad en nosotros mismos
Enséñanos la preocupación y la inconciencia
Líbranos de la ansiedad
Incluso entre estas rocas,
Hermana, madre
Y espíritu del río, espíritu del mar,
Impide para siempre que me aparte.

Y deja que mi llanto vaya a Ti.



Salmo 50 (51)

La iglesia propone a los cristianos la lectura de este salmo, la meditación de este salmo que se atribuye a David, arrepentido de sus pecados. Este salmo atraviesa la cuaresma desde el inicio, el miércoles de ceniza, hasta el viernes último de la semana santa. Pues de eso se trata, de mirar la vida propia a la luz de la gracia para no desesperar ante el pecado que siempre tengo presente, sino para me sea devuelta la alegría de la salvación. El mal obrar del rey David no es una culpa solamente personal, sino que afecta a todo el pueblo de Israel por el cual él tiene responsabilidad personal ante Dios. Todo pecado no es solo un acto que nos disminuye personalmente, sino que afecta a toda la comunidad en la que vivimos. Es en relación con la sociedad que el pecado se realiza —el otro tiene que estar envuelto para que una acción, una omisión o una palabra sea portadora de la des-gracia. Por eso la fe cristiana no puede ser nunca un "asunto privado" como propone el liberalismo, ni tampoco la práctica de la fe cristiana puede ser activismo político como propuso cierta teología. Los cristianos prefieren el antagonismo ("porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?" Lucas 23, 31) a los papeles secundarios. 

Salmo 50 (51)

Misericordia, Dios mío, 
por tu bondad: 
por tu inmensa compasión 
borra mi culpa; 
lava del todo mi delito, 
limpia mi pecado. 

Pues yo reconozco mi culpa, 
tengo siempre presente mi pecado: 
contra ti, contra ti solo pequé, 
cometí la maldad que aborreces. 

En la sentencia tendrás razón, 
en el juicio brillará tu rectitud. 
Mira, que en la culpa nací, 
pecador me concibió mi madre. 

Te gusta un corazón sincero, 
y en mi interior me inculcas sabiduría 
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; 
lávame: quedaré más blanco que la nieve. 
Hazme oír el gozo y la alegría, 
que se alegren los huesos quebrantados. 

Aparta de mi pecado tu vista, 
borra en mí toda culpa. 
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro, 
renuévame por dentro con espíritu firme; 
no me arrojes lejos de tu rostro, 
no me quites tu santo espíritu. 

Devuélveme la alegría de tu salvación, 
afiánzame con espíritu generoso: 
enseñaré a los malvados tus caminos, 
los pecadores se volverán a ti. 

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios, 
Dios, Salvador mío!, y cantará mi lengua tu justicia. 

Señor, me abrirás los labios, 
y mi boca proclamará tu alabanza. 

Los sacrificios no te satisfacen; 
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. 
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado: 
un corazón quebrantado y humillado, Tú no lo desprecias. 

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, 
reconstruye las murallas de Jerusalén: 
entonces aceptarás los sacrificios rituales, 
ofrendas y holocaustos, 
sobre tu altar se inmolarán novillos.

(Tomado de: Biblia Latinoaméricana)



Lecturas del primer domingo de cuaresma

Primera lectura: del libro del Génesis: 2, 7-9; 3, 1-7

Sabia la iglesia, nos propone, en este tiempo de radical conversión, comenzar, como debe ser por el principio: Dios creó al hombre de arcilla y aliento, y lo depositó en el jardín, y de todos los árboles le aprobó comer, menos de uno, el que está en el medio, el de la vida y el conocimiento del bien y del mal, y la serpiente que seduce, y ellos que comen de lo prohibido y mueren y se dan cuenta que han muerto, porque están desnudo, porque esa es la muerte, conciencia plena de la desnudez.


Salmo 50 (Ver arriba)

Segunda lectura: San Pablo a los Romanos 5, 12-19

Por segunda vez, sabia la iglesia que hace leer a los cristianos de la más teológica de las cartas paulinas, a los Romanos (5, 12-19): por un hombre entró el pecado y la muerte y por otro, la gracia de la salvación; la desobediencia convirtió a todos en pecadores y la obediencia de otro, nos justifica. Pablo se dirige al ansia de redención a la que todo hombre aspira y confirma a los creyentes en la esperanza de la misma.


En la pedagogía de la iglesia las lecturas de la misa tienen un papel educativo mayor —educar y sensibilizar al creyente, dinamizar su vida espiritual y servirle de apoyatura a su andadura diaria. Organizadas — como en este domingo primero de cuaresma— desde la creación hasta la salvación, pasando por la reconciliación.

martes, 17 de enero de 2017

Nota sobre la anulación de la política conocida como “pies secos/pies mojados”

Ni muy temprano, para que las emociones no dicten, ni tan tarde que parezca oportunismo. Primero, una nota escolástica: definir los términos. El presidente Obama no anuló una ley, eso es imposible por la sencilla razón de que el poder ejecutivo carece de facultades legislativas. El poder ejecutivo, en cambio, tiene unas limitadas facultades legislativas que usa en forma de “órdenes ejecutivas” (executive orders) cuando la cuestión de que se trate es de una urgencia y/o importancia y/o pertinencia que haga imposible esperar por el largo y tortuoso camino de su presentación, discusión, aprobación y conversión en ley por el Congreso, que es el poder legislativo de la nación, una vez firmada por el Presidente, Por tanto, no existe “ley de pies secos/pies mojados”. Esa es una política en forma de orden ejecutiva, que aprobó el Presidente Bill Clinton en 1995, tras la “crisis de los balseros” del verano de 1994 y de las subsecuentes conversaciones migratorias con las autoridades de La Habana; negociaciones que dieron lugar a que se reactivara el tratado migratorio de 1984, suscrito por la administración de Ronald Reagan y el Gobierno cubano, presidido entonces por Fidel Castro, y que había sido suspendido por este último  cuando el gobierno estadounidense inició las transmisiones de Radio Martí el 20 de mayo de 1985.

Esa orden ejecutiva de 1995 dispuso que se devolviera a los cubanos interceptados en el mar y que se aceptara “bajo palabra” (parole)a los que lograran tocar tierra. Los “pies secos” aseguraban además subsidios económicos y de salud durante varios meses, y al año y un día comenzaba el proceso de solicitud de la residencia permanente al amparo de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que concede ese privilegio a todo cubano que ingrese legalmente en los Estados Unidos.

Hasta 1995, todos los que arribaban de manera ilegal al país eran admitidos y sometidos a un proceso de deportación que al final nunca se llevaba a efecto, ya que no existía acuerdo de deportación entre los EE.UU. y Cuba. Al año y un día muchos se acogían a la Ley de Ajuste Cubano —principalmente los que arribaban por mar— y otros tenían que hacer otras gestiones legales hasta tanto pudieran beneficiarse de dicha ley, o sea, quienes cruzaban la frontera entre México y los EE.UU. o con documentación falsa.

Después del 12 de enero, la situación migratoria de los cubanos vuelve a ser exactamente igual a la que existía en 1995. Las circunstancias políticas internas y externas y los contextos sociales y económicos son, sin embargo, radicalmente distintos a los del año 1995; por lo tanto, aun cuando la situación migratoria de los cubanos sea la misma que en aquel entonces, la aplicación de la ley será diferente.

Desde el 21 de noviembre de 2007 existe un programa de “parole” que ampara a los ciudadanos cubanos que han sido reclamados por sus familiares domiciliados, ya sea como residentes permanentes o como ciudadanos naturalizados, en los Estados Unidos. En virtud de ese e programa, los reclamados no tienen que esperar el tiempo reglamentario establecido de acuerdo con la relación familiar entre el reclamante y el reclamado, como en todos los casos de reunificación familiar. El gobierno de los Estados Unidos utiliza las 20,000 visas de entrada que prescribe el acuerdo migratorio de 1984 para atender a las reclamaciones familiares, los reclamados llegan y reciben ciertos beneficios y ayudas hasta que, transcurrido el año y un día, comienza el proceso para obtener la residencia permanente. Ese programa es posible, 1) por la Ley de Ajuste Cubano y 2) por el actual tratado migratorio que establece la concesión de 20,000 visas al año a ciudadanos cubanos. El tratado también recoge el compromiso del gobierno cubano de aceptar a quienes sean deportados y a los “excluibles” del Mariel, una lista elaborada por el gobierno de Ronald Reagan. El gobierno cubano, no obstante, ha aceptado a muy pocos deportados y “excluibles”, calificando de inaceptable la política de “pies secos/pies mojados” como marco de un proceso migratorio legal, seguro y ordenado. Suprimida esa excusa, el gobierno cubano se ha comprometido a aceptar a los “excluibles” del Mariel y a otros pendientes de deportación por la comisión de delitos graves.

La orden ejecutiva conocida como “pies secos/pies mojados” tuvo como coartada poner freno a la migración ilegal por vía marítima, pero propició el tráfico humano de “expertos lancheros” que antes traficaban drogas y después se dedicaron a traficar cubanos, además de que actuó como incentivo para cuanto cubano decidiera tratar de ingresar ilegalmente en los EE.UU. por cualquier vía, por cuanto podían contar con ayuda suficiente para sobrevivir durante el año y un día que los separaba de la residencia legal.

Dos cosas dieron al traste con esa política: 1) la nacionalización española de un elevado número de cubanos y sus descendientes y 2) la normalización de la política migratoria cubana desde 2013. Después de la reforma migratoria cubana de 2013, los cubanos no tienen como única opción para ingresar en los EE.UU. lanzarse al mar o pagar altísimas sumas de dinero. —basta obtener una visa de salida a cualquier país latinoamericano para que comience un recorrido que podría originarse en cualquier punto de la geografía de América del Sur y llegar a la frontera con México o Canadá y, con los “pies secos”, obtener el estatus migratorio que le ofrecía el gobierno norteamericano; o usar la ciudadanía española para entrar directamente por cualquier aeropuerto norteamericano y una vez allí valerse del pasaporte cubano para acogerse a la política de “pies secos/pies mojados”. Además, los cubanos dejaron de necesitar la famosa “tarjeta blanca” o permiso de salida de Cuba y tenían hasta dos años para regresar y no perder su condición de residentes legales en Cuba ni sus propiedades. Entonces, el gobierno norteamericano se vio atenazado con su propia tenaza —el flujo de cubanos era incontenible, no llegaban solamente como fruto del tráfico humano por mar, ahora los aeropuertos eran la “frontera” que conquistar. Una vez aceptados en territorio norteamericano (ab)usaban (de) los subsidios económicos y de salud. Por si fuera poco, antes de los dos años regresaban a Cuba, incluso sin residencia legal, ya que el gobierno norteamericano les otorgaba la documentación necesaria, y mantenían su doble condición de cubanos residentes en Cuba y en los Estados Unidos. Muchos legisladores cubanoamericanos pidieron entonces que se revisara la Ley de Ajuste Cubano para que a esos cubanos no les fuera posible regresar a Cuba tan poco tiempo después de su llegada a los EE.UU. ¿Cómo lo lograrlo? La única manera es modificar el plazo para adquirir la residencia legal a más (mucho más, si es posible) del plazo prescrito de un año y un día.

El Presidente Obama, correctamente, apoyó la normalización de las relaciones diplomáticas con Cuba, proceso que comenzó el 17 de diciembre de 2014. Ese proceso conlleva igualmente la normalización en muchas otras esferas de interés común, entre ellas la migratoria. Esfera esta última en la que, por demás, los afectos y la política se abrazan hasta abrasarse. Los cubanos, de las dos orillas, a pesar de sus sospechas, nunca imaginaron que las cosas se produjeran de la manera en que sucedieron —la noticia de la suspensión de la orden ejecutiva de “pies secos/pies mojados” condujo a la desazón y el desconcierto, la amargura y el encono, mucho más que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas en 2014. Las cosas con Cuba, para un lado o para el otro, serán así, secretas y sorpresivas; esa es la única manera que tienen los dos gobiernos de sortear y esquivar a los distintos grupos de intereses y de presión en ambos lados del Estrecho de la Florida. Esperemos más de esto, en cualquier sentido y dirección.

Ahora bien, el gobierno norteamericano tiene una responsabilidad moral con los miles de cubanos varados en distintos lugares de América Latina. Esos cubanos que salieron de Cuba antes del12 de enero, o ese mismo día, o antes de la promulgación oficial de la orden ejecutiva, deben ser admitidos en los EE.UU., pues este país tuvo, hasta ese día, una política que motivaba a muchos a asumir riesgos y tomar decisiones difíciles con tal de venir a vivir el “sueño americano”. No pueden ni ser dejados a la intemperie ni devueltos sin más a Cuba.

La política migratoria de los EE. UU. hacia Cuba sigue intacta: volvemos a 1995 con la Ley de Ajuste Cubano como la gran protagonista de esa política. La administración saliente le ha dejado no una papa, sino muchas papas calientes a la administración entrante. Veremos que pesa más en la balanza de “los nuevos duros”, si las promesas de campaña de parar en seco la inmigración ilegal—yo diría que toda la inmigración— o la supuesta deuda de gratitud con el electorado cubanoamericano del sur de la Florida.


sábado, 17 de diciembre de 2016

Coletilla

[A propósito de la publicación en Patrias de un artículo de John Lee Anderson, decidí escribir(le) una coletilla para, de un modo muy sencillo, decirle a ese escribidor que la impunidad no lo es tanta. Todos los enemigos, abiertos o solapados, de Cuba hablan de la muerte de Fidel y del fin de la Revolución. ¿No aprenden? No aprenden.

Penúltimas impudicias 

Desde el mismísimo título hasta la última oración, el artículo de Jon Lee Anderson divulga el mensaje que ellos han decidido se debe transmitir, ora usando la chabacanería más ramplona (de Miami y Nueva Jersey, digamos), ora el educado y académico discurso de periódicos, revistas y otros medios: murió, ya nada será igual. Lo que se puede traducir como sigue: el orden y la normalidad, el mercado y la libertad han ganado, no hay alternativas, demoró un poco, pero, al fin, éste sí es el verdadero final de la historia, dice Fukuyama disfrazado de Anderson. [Andrés Oppenheimer puede descansar, su larga hora final ha acabado, su vaticinio se ha cumplido.] 
A lo largo de todo su artículo, Anderson se dedica a rebajar a la categoría humana a un semidiós (como él mismo describe a Fidel): entonces nos cuenta de las bolas de helado que se comió una vez, de sus meteduras de pata con el Che en Bolivia y la Crisis de Octubre; de su manipulación de los eventos del Mariel en 1980 que comienzan, según Anderson, con la entrada a la fuerza de un grupo de “disidentes” a la embajada del Perú y terminan con la producción de “Scarface” en 1983; nos dice Anderson cómo los profesionales cubanos abandonaron Cuba a partir de los noventa para ser botones, prostitutas y vendedores ambulantes en distintas ciudades del mundo; el objetivo Anderson nos cuenta también de las facultades de “Castro” (entre comillas, porque jamás podré pronunciar así, a secas, el apellido de Fidel, sin sentirme, por ese mero gesto que no tiene nada de neutral, ajeno a mí mismo) para engañar, a Matthews, de TNYT, y al mundo, porque hizo de las enseñanzas de Maquiavelo una “marca registrada”. Lo único que le concede, de pasada, claro, es que le llama “valiente”. ¡Dios mío! ¡Y este señor está escribiendo una biografía de Fidel Castro, y escribe para The New Yorker y este artículo es para la BBC! 
Los confunde la verdad. No pueden, bajo ningún concepto, admitir la verdad, la rectitud, la consagración a un ideal, con el que se puede o no coincidir. Lo de ellos es seguir pasando su inmunda codicia disfrazada de derechos humanos y libertades fundamentales.
Anderson, quien es lo que suele llamarse un escritor serio si lo comparamos con otros del patio, entiende la realidad a partir de códigos y lecturas recetadas, no hay una mirada crítica, un pensamiento independiente: simplemente no hay alternativas, a lo sumo podemos arrancarle algunas mejorías a esto, pero remedios radicales, nueva sociedad, cambio de estructuras socioeconómicas y del régimen de propiedad, no, nada de eso, eso es una quimera, un imposible metafísico, un cuento de camino de esos que dice Anderson, Fidel dominaba tan bien. Pues, bien, el cuento de camino castrista los aterra a todos y de todas partes disparan para acabar con el fantasma… Si en Cuba hubieran hecho un funeral con todo el fasto pasible, lo habrían criticado. Un funeral sencillo pero simbólico los ha insultado… Como murió diez años después que lo dieran por muerto, su muerte no le supo a gloria (amarillista)… No hubo dramatismo… Hasta después de muerto los sorprende, no porque fuera un semidiós, Anderson, sino porque fue consecuente… La consecuencia en los principios es algo que no es común por acá. [Ahora resulta que el presidente electo no cumplirá ni un tercio de lo que prometió. Pero eso sabía. Y la grande, seria y libre prensa no dijo nada. Se calló y participó en el embuste. Claro, con esas premisas qué caramba van a entender un proceso político y un liderazgo serio.]
Los cubanos saben distinguir a un mentiroso de un cojo tan rápido como otros un auto modelo tal de otro modelo tal cual.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Confusiones (II)

I
Entre las muchas perlas que ha publicado en estos días el periódico global —ya sabemos lo que es eso de la “prensa libre”, el mismo perro con diferente collar—a raíz de la muerte de Fidel Castro hay una de un tal Juan Cruz que es una catástrofe, “El miedo de Virgilio Piñera ante el líder”. Dice cada bobería que uno se pregunta cómo es posible que se publique en un periódico, El País, que quiere aparentar ser serio; de las inexactitudes ni hablar. Comienza citando una, dice Juan, sátira escrita en 1964 por Jorge de Ibargüengoitia que dice ser una “advertencia” y acto seguido escribe sin que le tiemblen los dedos sobre el ordenador: “La revolución no es lo que era”. Escribe, también, de las “advertencias” que hizo Cabrera Infante pero que él, Juan, seguía empeñado en creer que “la revolución era lo que no era”. [Evidentemente, Juan tenía problemas con el ser. ¿Lector (mediocre) de Heidegger?] Pero dice que lo que lo convenció, lo que lo sacó de su duda existencial, fue el libro de Eliseo Alberto, Informe contra mí mismo, esa joyita de la literatura de los noventa, y la confesión de Eliseo de que espiaba a su propio padre. Casi a renglón seguido se despeña por el precipicio de la inexactitud. Juan comienza haciendo cabriolas con las palabras e imágenes, y escribe: “Pero el momento más esclarecedor de esa oscura noche que Fidel Castro convirtió en interminable…” Ese “momento más esclarecedor” fue cuando Virgilio Piñera le dijo a Fidel Castro que tenía miedo [“Tengo miedo”, dice Juan que le dijo Virgilio a Fidel. Y lo creo. A Virgilio.] Según Juan —no el evangelista, sino el periodista del periódico global—, Virgilio le dijo eso a Fidel después de “la reunión de Fidel con los artistas cubanos tras el caso Padilla”. Chúpate esa que es de frambuesa, decía un viejo sacristán en mi parroquia. ¿Que ya no queda nadie serio en ese periódico global?

II
En la misma cuerda de las joyitas del periódico global, aparecieron sendos artículos de Rafael Rojas e Iván de la Nuez que merecen ser comentados. Una nota personal: de entre toda la morralla que le salió a la revolución cubana después de la caída del muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, de entre tanto exdirigente de la UJC y el Partido, de la FEU y otras instituciones y organismos estatales, algunos de ellos, delfines de altos y medianos cargos militares y políticos, o personalidades del mundo de la cultura o académico, estos dos destacan por su capacidad intelectual y sentido ético, al menos eso quiero pensar todavía. No soy amigo de ellos; mas siento que pueden salvarse entre tanta basura que hace rato pasó a la más pura e histérica vulgaridad y está cómodamente instalada entre la indecencia y las excrecencias sin sentido alguno de la ética o, digamos, de una minima moralia. Pensé en escribir sus nombres, los de la moralla, pero ni eso tienen —son solo etiquetas impresentables, talking but not thinking heads. Los dos artículos que me ocupan están escritos tratando de contenerse en la corrección de lo político (el de Rojas) y de lo intelectual (de la Nuez), pero en ambos asoma el tufillo oportunista, apestan las inoportunas consideraciones del hombre que ha muerto en el ejercicio del retiro oportuno. Ninguno de los dos tiene la libertad de escribir la verdad, al menos la suya, la que es consecuente con sus vidas y sus conocimientos, porque no tendrían cátedra ni espacio periodístico. Los dos saben, o deben saber, lo que es hacer política de principios en un mundo carente de fundamentos morales, donde lo que cuenta, además del cash, es la habilidad de acumular cuanta pepita de oro, material o simbólica, esté regada por ahí. Creo en la necesidad y el deber de analizar e interpretar todos los fenómenos humanos y divinos, y filosofar sobre ellos, que nada quede fuera de la mirada crítica. Pero más aún creo en lo ético que conlleva la verdad y la responsabilidad. Y, des-graciadamente, sin gracia de la buena, no el vulgar charm que nos venden los mercados de celebridades y famosos, Rojas y de la Nuez se enfrascan en un discurso derrotado de antemano, el discurso de las multitudes adocenadas que recordamos dos veces en una misma semana: el día que entró Jesús en Jerusalén y el día que lo mataron por la verdad

III
Sigue la fiesta por acá, espejo roto, imagen inversa

IV
Comprendo, siento com-pasión, por tanto exiliado que vio su vida destrozada, sus propiedades embargadas, sus familias diezmadas, su larga permanencia fuera del hogar. Comprendo, a los pocos que quedan, a esos testigos de aquellos días duros como los años que fueron. Comprendo su desahogo en mil maneras expresado, su sentimiento de redención ante la muerte de su verdugo particular. Entiendo que la industria de la contrarrevolución esté nerviosa y trate de apurar, en estas circunstancias que le parecen propicias, el final de la dictadura, se quedan sin el “negocio” que tanto dividendo económico y político les ha proporcionado. Puedo, incluso, procesar el entusiasmo de quienes pasaron largos años de cárcel. Pero el embullo cederista de tanto “exiliado” que no ha hecho otra cosa que parasitar a la sombra, primero del socialismo real y ahora del capitalismo tardío, me resulta tan incomprensible como repugnante

V
No hay quien hable de decoro, honor, respeto en la era en que la más alta magistratura del país será ocupada por lo indecoroso, el deshonor y la falta de respeto por todos y por todos (los que no sean como yo, añade el hombre con nombre de pato)

VI
La vida los otros, desde su estreno, se convirtió en la película emblemática de los cubanos con pretensiones intelectuales, o sin ella, pero que en común tienen el horror al régimen del que muchos vivieron y se aprovecharon a costa de los otros reales, de los que estaban fuera del círculo de privilegios que otorgaba ser familia, amigo, amante de alguien “conectado” con algunas de las emanaciones del aparato. ¡Cómo les gusta la película! Se ven retratados en ella, dicen con cara de compromiso, algunos hasta la estiran y hacen unas muecas que no se sabe si quieren sonreír o llorar o, simplemente, usar el retrete. La película de marras cuenta la historia de cómo en la Alemania Democrática el servicio de inteligencia, la Stasi, vigilaba de continuo a cualquiera que pudiera ser sospechoso, y todos eran sospechosos, todas las fantasías voyeuristas que hoy esos horrorizados cubanos satisfacen ahora en, y con, sus cuentas de Facebook. Estos son los mismos que antes tenían sueños con serpientes y ahora “sueñan” con matar a todos los castristas, acabar con aquello… Debería escribirle su propia película. Le pondría por título La muerte de (nos)otros

VII
Vicente Echerri es un hombre de pasiones criminales como lo son tantos que se dicen amantes de la libertad y la democracia, que predicaron lo del pistoletazo redentor o lo de la modificación de la biología para salir de Fidel Castro. Vicente Echerri acaba de escribir con relación al fallecimiento de Fidel: “Si hubiera naufragado en alta mar, si, por ejemplo, mi amigo Guillermo Estévez, piloto de la Fuerza Aérea de Cuba y acaso de servicio ese día, hubiera detectado el yatecito, con cuánto gusto lo habría enviado al fondo del Caribe con todos sus tripulantes.” A diferencia de otros que pueden ser tan soeces y escatológicos como la parisina egregia, Echerri se expresa con contención y elegancia. Echerri detecta ciertos vicios en la sociedad cubana actual y señala su causa: “Los modelos de refinamiento que distinguieron a la nación cubana –desde que se gestara en las obras y cenáculos de sus próceres fundadores del siglo XIX– se fueron al exilio o a la cárcel con sus clases más prósperas. Carentes de estos dechados, que habían funcionado desde la época colonial como marco de la convivencia civil, el pueblo se fue hundiendo en la barbarie, que el régimen segregaba como un veneno, hasta llegar a la desfiguración del presente: la tribu menesterosa y zafia, oportunista y cínica en que se ha convertido y a la que una gestión democrática tendría muy pocas probabilidades de reeducar.” Los “modelos de refinamiento” a los que Echerri se refiere se apoyaron en el trabajo esclavo ­­—en realidad, la riqueza no la producen los ricos, sino los pobres— en el diecinueve y sobre la espalda de los campesinos y obreros, blancos y negros, en el veinte. Todos los procesos revolucionarios lo primero que hacen es arremeter contra esos “modelos”, porque ellos hacen visibles los modelos de explotación. Puedo coincidir en algo con Echerri, de hecho coincido: la civilidad de la vida social cubana ha perdido en cuanto a los buenos modales, las buenas maneras, el buen gusto —pero voy más allá, esa civilidad también se ha perdido en toda la sociedad contemporánea desde la música hasta las artes, desde la academia hasta la política, sino mire a quién se eligió como presidente de los Estados Unidos: un asere que habla inglés, pero de lo peorcito, hombre chato en los modales, las maneras y el gusto, reflejo de la media de este país, que se vio proyectada en él. Pero sí, hay una crisis de civilidad en la sociedad cubana que hunde sus raíces en las condiciones socio-económicas en las que se ha vivido este último medio siglo y que son el resultado de la agresividad de los gobiernos norteamericanos y la ineficiencia de la burocracia cubana. Pero donde Echerri no puede evitar su repugnancia y su hiperbólico desprecio por el pueblo cubano es cuando lo trata de “tribu menesterosa y zafia”. Eso irrita, pero no a él; él vive apartado de la chusma; a él esa “tribu” no lo alcanza… Esa “tribu” sabe muy bien quién la puso en el camino de la emancipación y quien la quiere “acomodar” de nuevo como las patas de las mesas de los “modelos de refinamiento”. Creo que, si mira un poco en derredor, puede encontrar muy cerca de él a algunos menesterosos y muchos zafios, y otros que son menesterosos y zafios a la vez, dentro de esa ¿comunidad? de ¿cubanos? que “sufre” en Nueva York y Nueva Jersey

VIII
Si pasaran una “ley muda” que prohibiera a los cubanos de Miami participar en manifestaciones públicas o dar entrevistas a la radio o la televisión si en algún momento de sus vidas tuvieron la más mínima connivencia con el régimen de Castro, entonces Miami sería una ciudad a la medida de Bergman, just cries and whispers

IX
Recuerdo cuando anunciaron en el periódico Granma la muerte de Batista, no hubo manifestaciones de gozo, ni gritería en las calles, ni largos editoriales y artículos —una escueta nota de prensa. Creo recordar también que cuando anunciaron que Rolando Masferrer había sido asesinado en Miami, tampoco hubo manifestaciones de júbilo. Cuando el presidente Reagan fue víctima de un atentado tampoco hubo reacciones emocionales catárticas. No creo que cuando Más Canosa murió se realizaran manifestaciones y celebraciones. Con Ventura, tampoco. Y todos esos enlutaron a Cuba y a los cubanos de múltiples maneras: desde el asesinato al latrocinio a la implementación de políticas para estrangular la economía del país. Eso de celebrar la muerte de alguien solo es típico de algunos cubanos de Miami y de la prensa de Miami que se permite publicar artículos de esa calaña y de los “voceros del exilio cubano” que han lucrado con la “causa de Cuba”. Eso habla del raquitismo (pobreza es una voz tan bella que me niego a asociarla con esta gente) moral, de la indigencia política, del parasitismo de estos “exiliados”

X
Me apunto a eso de "canalla sin poesía", como Gael García Bernal se refiere al presidente electo sin la mayoría del voto popular, pero con la mayoría de la institución (más anti-democrática) que decide las elecciones, los votos del colegio electoral —ya no será más el "hombre con nombre de pato" (así escapo de la furia de los defensores de la integridad de los animales), sino el "canalla sin poesía"

Kafka, Diarios (1920)

Del cuaderno en que Franz Kafka registraba sus impresiones diarias, los apuntes tomados en 1920 que lograron sobrevivir a la voluntad de d...